Erica Chiereghin

Erica Chiereghin

Concept Design Manager

Agordo, Italia

The Dreamer

Háblanos de tu trayectoria en Luxottica hasta ahora.

Trabajo en Luxottica desde hace 27 años. A finales de los años 80, estudiaba Diseño Gráfico Publicitario en Venecia, desplazándome cada día desde Padua. Un día, el cartel que veía siempre expuesto en el panel de salidas de los trenes me llamó la atención de manera particular, como cuando tenías delante de ti algo pero no le estabas haciendo caso, hasta que lo observas de verdad. Era un simple cartel azul con el rótulo escrito en blanco «LUXOTTICA».
En cuanto terminé los estudios, hice la solicitud. Quería trasladarme con mi pareja a la casa de la montaña que mi familia tenía para pasar las vacaciones; por tanto, acepté un trabajo como empleada de pintura, dado que no había puestos vacantes como diseñadora gráfica publicitaria.
Fue una experiencia que, a pesar de ser breve, estoy contenta de haber tenido: me enseñó a conocer de manera objetiva cómo se hacen las cosas y todo el cuidado y precisión que hacen falta para crear un producto excelente. Pero, sobre todo, también me enseñó que en Luxottica todos los procesos son esenciales y todas las personas valen: cualquier persona que haga su trabajo con pasión, es considerada un trabajador de serie A.
A los 6 meses, llegó un punto de inflexión: volví a solicitar un puesto más acorde con mi experiencia, y me llamó para una entrevista el señor Francavilla. Me pidió que le llevase algunas tablas para proponer nuevos modelos de gafas.
El ejercicio fue bien y empecé a trabajar en 1992 como diseñadora industrial en la oficina técnica.
Desde entonces, he trabajado en casi todas las marcas de la cartera de Luxottica. Gracias a los consejos de nuestro Presidente, Leonardo Del Vecchio, del señor Francavilla y de Claudio Renon, además de la colaboración de los departamentos de desarrollo de productos, fui comprendiendo las dinámicas de las colecciones, el ADN de las marcas y el ADN de la propia Luxottica en la traducción de los códigos de estilo.
En 2000, la cartera empezó a crecer de manera exponencial y me pidieron a menudo que diseñase las nuevas colecciones, que idease esos signos distintivos que aún hoy se usan y son icónicos.
Creo que esta trayectoria es el resultado de una buena orientación, de la colaboración entre las distintas funciones, de hacer sesiones de reflexión y acopio de ideas dentro y fuera de la empresa, de innovación técnica, de investigaciones estéticas y análisis de mercado y de esa «osadía» expresiva que es fundamental para la innovación estética.
Hoy trabajo en un superequipo global de innovación a 360 grados: la Técnica-Tendencias-CMF y el Diseño de Conceptos se funden para alimentar las futuras colecciones, con una visión de futuro a más largo plazo, pero también con soluciones listas para usar.

¿Cuáles son las aptitudes más importantes para tu trabajo?

Ser como como un conductor: rápido en asimilar la información y entender las oportunidades, y rápido en transmitirlas e imaginarlas estéticamente.

¿Cuál es el proyecto más complejo al que te has enfrentado? Y ¿Cuál fue el resultado?

Recuerdo la primera colección de una importante licencia americana. Además de ocuparme de la parte de diseño, también seguí personalmente todas las demás fases (desde el prototipado hasta el contacto con la licencia) dado que, en ese momento, mi jefe, su sustituto y el gestor de proyectos del producto de entonces estaban en el extranjero para un importante viaje de trabajo. Eso me dio la posibilidad de reforzar la colaboración con los participantes directos en las actividades de producto.
La colección presentada en Nueva York fue muy bien acogida. Recuerdo que el director creativo de entonces apostrofó cada obra presentada con un «terrific!» que me heló la sangre: dado que no dominaba mucho el inglés, pensé que la traducción era «¡terrorífico!», en sentido negativo, pero después supe que en realidad quería decir «¡estupendo!».

¿Qué consejo les darías a los estudiantes universitarios o a los jóvenes profesionales que están pensando orientar su carrera hacia el diseño?

Les aconsejaría afrontar los retos con calma. Y, si los retos no se presentan, les aconsejaría buscarlos o construirlos con paciencia. Porque el camino para alcanzar el objetivo es la parte más divertida.

¿Cómo es la colaboración en tu oficina?

La colaboración con nuestra oficina es una línea sobre el papel, una imagen que puede servir de inspiración, un objeto que tocar, un color o un material que combinar. Nos contamos las imágenes y la belleza de las formas y cómo combinarlas con elementos técnicos indispensables para la funcionalidad de unas gafas. Imaginamos a nuestros clientes finales, de acuerdo con los códigos de la marca, y cuál serán las próximas gafas de sus sueños.
Nuestro «cajón de sastre» contiene las investigaciones sociológicas sobre tendencias técnicas y tecnológicas, los parámetros de referencia, las valoraciones relativas a las ventas y, por último pero no por ello menos importante, el archivo (Gallery), que es un patrimonio inestimable e inagotable del que extraer material y en el cual inspirarse.

¿Durante el tiempo que has pasado en la empresa has tenido mentores que han influido de manera positiva en tu carrera?

He tenido mucha suerte porque he tenido muchos.
Los que me han enseñado a hacer, deshacer y volver a hacer un proyecto más de 10 veces y me han permitido entender que hay muchísimos puntos de vista para un mismo tema, que un diseñador no descansa nunca y que las nuevas ideas pueden surgir en los momentos más inusuales. Y, al final, tienes que saber escoger.
Los que me han enseñado a ser valiente con las propuestas, a analizar las cosas pero, al fin y al cabo, trabajar siguiendo mi vena creativa y, por último, revisarlo todo para escoger lo mejor y hacer los ajustes oportunos.
Los que me han enseñado a ser realista en el diseño, que ya debe tener el aspecto de un prototipo.
Los que me han enseñado a relacionarme con licencias y proveedores con la seguridad y la competencia que te garantiza esta empresa.
Los que me han enseñado a orquestar a varias personas en momentos dedicados a la creatividad pura.
Los que me han enseñado a ser analítica y a organizar, a planificar con el calendario en mano y contabilizar los proyectos.
Los que me han enseñado la belleza de la historia narrada, y cómo saber solicitar el resultado infundiendo positividad.
Los que me han enseñado que un pensamiento lúcido y transparente lleva por naturaleza a las personas a trabajar de manera colaborativa y a mejorar.