Martina Meschiari

Martina Meschiari

Product Development Global Program PM

Agordo - Milán, Italia

The Lover

Háblanos de tu trayectoria en Luxottica hasta ahora.

Empecé las prácticas en 2006 en Milán y, a partir de ahí, seguí los primeros años en la oficina de Relaciones Públicas. Después, gracias a la actividad de selección de los modelos para proponer a la imprenta, entré en contacto con el mundo del producto, sintiendo pasión por él inmediatamente.
Entonces, me trasladé a Agordo y, desde 2010, he desempeñado diversos cargos dentro de la sección de productos, dedicándome al desarrollo propiamente dicho de las colecciones para algunas marcas.
Estas experiencias no han hecho sino aumentar mi pasión por este mundo, ofreciéndome una imagen de conjunto del proceso de desarrollo de las colecciones y llevándome hasta el puesto que desempeño hoy.
Actualmente trabajo en proyectos multimarca, también dentro del ámbito de la I+D y el desarrollo de productos. Mi función, denominada «Projects & Change Management», tiene por objeto actualizar el modo de desarrollo de las colecciones, partiendo de los procesos y reformulándolos en función de los retos futuros.

Si tuvieses que describir qué significa Luxottica para ti, ¿Qué palabra clave escogerías?

Para mí, Luxottica se puede resumir en dos palabras: gimnasio y escuela.
Es un gimnasio porque cada día es distinto del anterior y hay que entrenarse constantemente en cuanto a las emociones, los plazos y los ritmos, tanto propios como de los demás compañeros... Pero, sobre todo, entender que el juego en equipo conduce a un resultado cada vez más amplio.
Y, además, Luxottica es una escuela, porque por mucho que aprendas, más te queda por aprender. Cuanto más curioso seas, te darás más cuenta de que así nunca te aburrirás. Cuanto más descubres, más consigues atar cabos: llegas a comprender hasta qué punto está todo interconectado y en qué medida la actividad de cada uno de nosotros completa el puzle de conjunto.

¿Cuál es tu lema y por qué?

«Hay dos tipos de viajeros: los que se esperan hasta llegar a su destino y los que disfrutan del viaje.»
Pues yo pertenezco a la segunda categoría: cada actividad, cada proyecto, tiene para mí un atractivo distinto, que solo se puede descubrir afrontando con pasión y curiosidad cada fase y paso del proceso. En pocas palabras, «enjoy the ride».

¿Qué consejo les darías a los estudiantes universitarios o jóvenes profesionales que están considerando orientar su carrera hacia el desarrollo de productos?

Yo soy parcial, y patrocino el mundo del desarrollo de productos como el área más emocional, apasionante y concreta de todas.
En ella es donde asistes al nacimiento de unas gafas: desde la estrategia, el diseño y el prototipo hasta la fabricación.
Las ves puestas, vendiéndose y convertirse en éxito o no. Y por último, al acabar su producción llega su comercialización.
Es un área que combina sueño y pragmatismo.
Es un área en la que nunca pueden faltar pasión y curiosidad, y que requiere una elevada capacidad de multitasking, además de una combinación de altas competencias.

¿Cómo es la colaboración en tu oficina?

El desarrollo de productos se nutre de la colaboración.
Para el desarrollo de una colección, todos los actores son fundamentales: los diseñadores, los responsables técnicos y estratégicos de productos, así como todas las funciones de staff&services de apoyo.

¿Cuál es la lección más importante que aprendiste aquí?

Nunca dar nada por sentado. Todo (o casi todo) es posible.
Cada uno de nosotros es distinto, y la trayectoria y contribución personal que pueda ofrecer a la organización no es un camino que ya nos hayan predefinido para que lo reproduzcamos. Son interpretaciones únicas de una trayectoria empresarial que solo se puede descubrir yendo paso por paso, juntos.

¿Consigues conciliar tus objetivos personales con tus objetivos profesionales en Luxottica?

Me encanta mi trabajo, pero no por ello me he visto obligada a renunciar a mi vida privada.
Soy la feliz mamá de una niña que acaba de cumplir 5 años y, para mi gran sorpresa, la maternidad no me ha supuesto tomar decisiones difíciles sobre si sacrificar mi trabajo o mi vida privada. Es más: la maternidad me ha permitido aumentar mis capacidades organizativas y mi lucidez en el trabajo, ayudándome a contextualizar mejor las situaciones y los proyectos.